"Chicago pone rumbo al anillo"
Un año más, la NBA nos muestra lo grande que es el baloncesto con exhibiciones como la que vimos el pasado viernes 13.
Miami contra Chicago. No era solo un partido, era saber quien sería capaz de dar el golpe encima de la mesa para definirse como líder de la conferencia Este. Chicago lo hizo, sin su desaparecido MVP Derrick Rose que vuelve a la carga después de haberse perdido unos 23 partidos por lesiones.
Con este panorama, la tensión y el nerviosismo se palpaban en el ambiente. Una tensión que Carlos Boozer y C. J. Watson, acertados durante casi todo el partido con una gran labor individual y de equipo, se encargaron de disipar aportando grandes e importantes puntos. Un ejemplo del gran partido de Watson fue cuando en el último suspiro del último cuarto anotó dos puntos que forzaron la prórroga. Este hecho derrumbaba a los Heat de LeBron James, quién de anotar los tiros libres en la jugada anterior hubiera podido dar la victoria a Miami. El toque moral fue importante, tanto que en la prórroga los Bulls apretaron y los Heat parecía que decían adiós a la posibilidad de perseguir a Chicago en el liderazgo de la conferencia. Todo acabó y el 96-86 daba la victoria a los Bulls.
Pese a esto, la imagen de LeBron no fue en absoluto de arrojar la toalla sino que anotó unos buenos 30 puntos, consiguió 6 rebotes y aportó 5 asistencias. Aún así su equipo no fue capaz de vencer. Lo significativo es que los 'Big Three' (LeBron, Dwayne Wade y Chris Bosh) solo pudieran aportar dos puntos en la prórroga. Una vez más, queda en entredicho que este equipo falla en los momentos decisivos y que le falta esa gran concentración que equipos como Chicago demuestran apretando los dientes.